Obras de arte e Inventario General de Bienes Muebles

Por Beatriz Niño

Hace unos días, en nuestro post “Los tres coleccionistas, los sabios y los malvados” apúntabamos cómo un coleccionista de obras de arte podía ahorrarse muchos euros en el pago de impuestos -reducción del 95%  en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones- si tenía sus obras inscritas en el Inventario General de Bienes Muebles o si los cedía en depósito permanente por un periodo no inferior a tres años a un museo o institución cultural sin fin de lucro para su exhibición pública.

Aunque la inscripción de obras de arte en el Inventario General de Bienes Muebles es un trámite obligatorio según la ley, lo cierto es que, en la práctica, son pocas las personas que efectúan esta declaración. Y aunque es algo que todo coleccionista serio se debería plantear, los importes que fija la ley son tan bajos que si todo el mundo cumpliera con este trámite se  produciría un colapso en la Administración.

No hay que perder de vista que la Ley es del año 1986 y, claro, lo que en su día era una cifra considerable, pasados más de quince años, pues como que los valores ya no significan lo mismo.

Para que os hagáis una idea, cumpliendo estrictamente la legalidad vigente, cualquier persona que fuera propietaria de una obra pictórica o escultórica de menos de cien años de antigüedad por valor superior a 90.151,82 euros (15 millones de las antiguas pesetas -y es que claro, la ley está en pesetas!!) o de una pintura de más de cien años por valor superior a 60.101,21 euros (10 millones de las antiguas pesetas) o de una escultura de más de cien años por valor superior a 42.070,85 euros (7 millones de las antiguas pesetas) debería obligatoriamente inscribirlas en el Inventario General de Bienes Muebles.

Si a ello añadimos que muchas obras de arte simplemente se heredan (y cuando digo “se heredan” me refiero a que se descuelgan del comedor de los padres para colgarlas en el comedor de los hijos sin que aparezcan en ningún documento oficial) ¿Quién es el guapo/a que coge y las inscribe? MUY POCOS!!. La lástima es que, en muchos casos (ojo! porque hay que estudiar caso por caso y ser consciente de las implicaciones y riegos fiscales), vale realmente la pena inscribirlas, gozar de la reducción en el pago de los impuestos (pocas reducciones que hay, al menos aprovechémoslas!!) y dejar a nuestros hijos un patrimonio artístico “en regla” sin problemas de acreditación de titularidad y sin problemas de incrementos no justificados de patrimonio.

Acerca de BNA

Beatriz Niño. Abogada especialista en el Mercado del Arte. Socia fundadora y co-directora de NIAL Art Law (www.nial-artlaw.com). Asesora a coleccionistas de arte, inversores, galeristas, museos, marchantes, casas de subastes, anticuarios, artistas, fundaciones, asociaciones y entidades relacionadas con el arte. Como abogada experta en este sector, está profundamente involucrada en asuntos relacionados con el arte. Sus servicios legales incluyen consultoría y proyectos, asesoramiento jurídico, litigios y formación. Miembro del IAC y de PAIAM. Abogada de la Asociación de Coleccionistas Privados 9915 y del Gremi de Galeries d'Art de Catalunya.

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