Archivos mensuales: octubre 2011

¿Puedo vender los derechos de autor?

Por Isabel Niño

Ya hemos explicado en otros posts que el derecho de autor está formado, entre otros, por el derecho moral y los derechos de explotación (reproducción, distribución, comunicación pública y transformación).

También sabemos que el derecho moral es irrenunciable e inalienable, o sea, no se puede transmitir ni vender. Y que los derechos de explotación, aunque sí se pueden transmitir (tanto por actos inter vivos como mortis causa), tienen la limitación de que esa transmisión es sólo del uso  pero nunca de la titularidad del derecho que siempre será del autor o de sus sucesores.

Lo que más se parecería a la venta de los derechos de autor, sería la transmisión de todos los derechos de explotación, con sus distintas modalidades, durante todo el tiempo de duración del derecho (toda la vida del autor y setenta años tras su muerte) y para todo el mundo. Pero aún así, nos encontraríamos con el tope de la imposibilidad de transmisión de los derechos morales, por lo que nunca se podría hablar de una venta plena, global y definitiva del derecho de autor.

En conclusión, ni con la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) anterior ni con la actual es posible vender los derechos de autor.

Máster en Arte Actual de la UB

Por NIAL Art Law

Como sabéis, desde NIAL Art Law, por nuestro interés personal y profesional por el arte, siempre hemos apostado por la promoción y difusión del conocimiento en arte.

En esta línea, pertenecemos al cuadro docente del MASTER EN ARTE ACTUAL: ANÁLISIS Y GESTIÓN en modalidad ON -LINE de la Universidad de Barcelona (IL3 Instituto de Formación Continua). Este master se orienta hacia dos vertientes. Por un lado, el análisis de la situación actual en arte contemporáneo que se encuentra marcada por la interacción de diferentes agentes (artistas, críticos, coleccionistas, galeristas, museos, centros de arte y fundaciones privadas), difundida globalmente y en la que los artistas utilizan diversos medios. Por otro lado, un conocimiento práctico y profesionalizado de la gestión en arte contemporáneo.

En este master somos los profesores del módulo “El Arte como inversión. Aspectos tibutarios” dentro de esta segunda vertiente más práctica donde entran cuestiones legales que no siempre son conocidas por los agentes del sector del arte.

La matrícula todavía está abierta (el inicio del curso es 10 de noviembre de 2011) por lo que no dejéis pasar la oportunidad.

Impuesto del Patrimonio y obras de arte

Por Beatriz Niño

El Impuesto del Patrimonio fue introducido en España en el año 1977 como un impuesto “extraordinario y transitorio”. De transitorio siempre ha tenido poco ya que se aplicó durante 30 años y ahora, tras cuatro años de aplicarse una bonificación del 100% del importe a pagar, se ha vuelto a reintroducir  (recordemos que desde el año 2008 hasta la reintroducción actual del impuesto no es que el impuesto legalmente desapareciera sino que, por la bonificación aplicada, el importe a pagar era actualmente de 0 euros).

Ha sido una reintroducción justificada por el Gobierno por la necesidad de asegurar la estabilidad de nuestra economía y favorecer la recuperación y el empleo pero plagada de críticas: que si provoca dobles imposiciones, que si penaliza el ahorro, que si quien tiene suficiente patrimonio crea una estructura empresarial y goza de una exención, que si presenta numerosos problemas técnicos como el de la dificultad de valorar todos los bienes y derechos de acuerdo con el valor de mercado, que si tal cosa que si tal otra.

Teóricamente, el reestablecimiento del impuesto tiene carácter temporal ya que será exclusivamente para los años 2011 y 2012 (las declaraciones deberán presentarse en 2012 y 2013, respectivamente).

Sin embargo, ¿cómo afecta la reintroducción del Impuesto del Patrimonio a las obras de arte?.

¿IMPUESTO DEL PATRIMONIO

 

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OBRAS DE ARTE?

Tal y como tenemos ahora el panorama, los objetos de arte (las pinturas, esculturas, dibujos, grabados, litografías u otros análogos, siempre que, en todos los casos, se trate de obras originales) entran dentro de la categoría de “cosas” por las que tengo que pagar Impuesto del Patrimonio -junto con las casas, el dinero en el Banco, las joyas, los coches o los barcos-. Así, los propietarios de obras de arte tendrán que declararlas en el Impuesto del Patrimonio.

PERO, no todas las obras de arte deberán declararse puesto que hay objetos de arte por los que no tendré que pagar (técnicamente se dice que están exentos). Este es el caso de, por ejemplo, las pinturas de más de 100 años de antigüedad que valgan menos de 60.000 euros y las pinturas de menos de 100 años de antigüedad que valgan menos de 90.000 euros.

Tampoco pagarán por el Impuesto de Patrimonio las obras de arte de mi propiedad que estén incluidas en el Inventario General de Bienes Muebles o que hayan sido declaradas Bien de Interés Cultural. De esto ya hemos hablado en otros post como en “Obras de arte e inventario general de bienes muebles” o el de “Los tres coleccionistas, los sabios y los malvados”.

Tenemos más reflexiones sobre el Impuesto de Patrimonio y las obras de arte que iremos desgranando en las próximas semanas. Mientras tanto, os proponemos ir pensando sobre lo siguiente: ¿cómo podría un coleccionista evitar el pago del Impuesto de Patrimonio (evidentemente, nos referimos de forma absolutamente legal!!)?.

Robo célebre que cambió la ley británica

Por Isabel Niño

El pasado 21 de agosto se conmemoraron dos aniversarios: el centenario del robo de la Mona Lisa en 1911, considerado el más famoso de la historia de una obra de arte (comentado en la tertulia de TV2 en la que participamos), y el quincuagésimo aniversario del robo más famoso de la historia británica.

Con este último nos referimos al robo en 1961 del Retrato del Duque de Wellington de Goya de la National Gallery de Londres.

Dicho robo fue planeado y ejecutado por Kempton Bunton, un tierno abuelo de 115 kilos  con un asombroso parecido a Alfred Hitchcock. Al parecer el motivo de convertirse en ladrón de arte se debía a que no estaba de acuerdo que el gobierno británico gastara una fortuna en la conservación de una pintura antigua y, sin embargo, los ciudadanos tuvieran que  pagar por ver la televisión (En Reino Unido un impuesto anual grava el consumo televisivo).

Con esta motivación ideológica y tras una serie de notas de rescate dirigidas a la policía de Londres, Bunton prometía el retorno seguro de la pintura a cambio de licencias gratuitas de televisión para los jubilados británicos por valor equivalente a la pintura (140.000 libras).

El 19 de julio de 1965, Bunton entró en una comisaría de policía para entregarse. Al comprobar la policía sus antecedentes delictivos vieron con sorpresa que solamente había sido multado en dos ocasiones por negarse a pagar su licencia de televisión.

Bunton fue juzgado y declarado no culpable, ya que el juez se acogió a una anticuada cláusula que estipulaba que Bunton siempre había albergado la intención de devolver la pintura, hecho que así fue. Sin embargo, fue castigado con suavidad con tres meses de prisión por el hecho de haber robado el marco de la pintura, que nunca fue restituido.

Este disparatado robo, sin embargo, hizo mella en la legislación del Reino Unido puesto que en 1968 el Parlamento incluyó en la nueva Theft Act (ley sobre el robo) una cláusula que declaró ilegal “hurtar sin autorización cualquier objeto que se muestre o se conserve para su exhibición pública en un edificio al que tenga acceso el público”, convirtiendo el “préstamo” de Bunton en un delito penal.

Y para quien le apasionen los robos, recomendar las novelas de Noah Charney “El Ladrón de Arte” (Seix Barral) y “Los Ladrones del Cordero Místico” (Ariel).