Archivos mensuales: mayo 2012

Gestión de la Propiedad Intelectual de los Museos

Por Isabel Niño

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional del Museo, que tendrá lugar el próximo viernes 18 de mayo, hoy dedicaré mi post, como no puede ser de otra forma, a los Museos.

Tradicionalmente, ha prevalecido la opinión de que los museos eran usuarios y no titulares de la propiedad intelectual (P.I.). Sin embargo, en la era digital en la que vivimos los museos se encuentran ante un radical cambio de percepción, ahora son conscientes de la importancia de la P.I. para poder compartir conocimientos, dar acceso a las colecciones, preservarlas y gestionarlas.

Antes los museos se preocupaban del uso que hacían de la P.I. de otros, ahora se enfrentan, a pesar de contar con un presupuesto cada vez más reducido, a la responsabilidad de gestionar internamente su propia P.I., como de su uso por terceros y por los usuarios del mundo entero.

La P.I. de un museo la encontramos en los contenidos interpretativos o contextuales creados por el propio museo (por ejemplo, derechos sobre el material académico), tecnologías ideadas internamente para facilitar la divulgación o la administración de sus colecciones y, en signos de identidad de marca que les dan reconocimiento en el ámbito comercial.

Así pues, ahora los desafíos de los museos se centran en tratar de gestionar y distribuir contenidos del patrimonio cultural sin que se pierdan las referencias a su procedencia, su paternidad y su autenticidad. Para ello es fundamental que sepan identificar su P.I., conocer sus derechos en relación con la utilización de sus colecciones o reforzar su capacidad de afrontar los problemas de P.I. que puedan ir surgiendo.

En este punto, destacar un conocido modelo, la Tate Gallery de Londres, que además es útil como financiación de forma sostenible, la cual ha logrado un notable éxito al ofrecer Tate Online. Aunque sigue concediendo licencias para la reproducción y distribución de sus imágenes a editores y usuarios con finalidad comercial, también ofrece acceso virtual público y gratuito a sus imágenes para usos no comerciales. De esta forma, ha podido promocionar su colección y promocionarse a sí misma como institución, lo que se ha traducido en un claro aumento de sus ingresos.

Museos en un mundo cambiante. Nuevos retos, nuevas inspiraciones

El arte de coleccionar

Por Beatriz Niño

El martes de la semana pasada tuvimos el placer de que un coleccionista de arte nos abriera las puertas de su colección privada. Como era un día de fiesta (el día del trabajo) fuimos con nuestros respectivos maridos e hijos -mis tres hijos de 10, 8 y 5 años y los dos hijos de mi hermana y socia Isabel de 8 y 3 años- a quienes nos gusta hacer partícipes de nuestra pasión por el arte y abrirles el interés por las creaciones artísticas tal y como hicieron en su día nuestros padres.

La colección privada a la que tuvimos acceso es una colección de arte contemporáneo claramente conceptual. El coleccionista nos hizo una exposición espléndida empezando por una introducción sobre el arte del siglo XX y XXI seguida de una explicación pormenorizada de varias de las piezas expuestas. Tan bien supo captar la atención de los niños que estos estuvieron dos horas enteras (tiene mérito cuando estamos hablando de niños de menos de 10 años) escuchando y participando activamente.

También te hace reflexionar sobre lo abiertos y flexibles que son los niños para captar el arte por muy conceptual que éste sea y la facilidad que tienen para “ver” cosas que los adultos, por nuestra mente “moldeada” por el paso de los años, pasamos por alto.

Pero centrándonos en la persona del  coleccionista como figura  fundamental en el circuito del arte, me atrevería a afirmar (y por nuestro contacto profesional y personal con coleccionistas sé que no me equivoco con esta afirmación) que cuando la colección de arte adquiere unas ciertas dimensiones en número de piezas y en espacio, el coleccionista se plantea qué hacer con todo ello.

Existen diferentes posibilidades que dependerán, en gran medida, de la continuidad que  en su caso le deseen dar las personas más cercanas al coleccionista y que puedan pasar desde la más drástica de la venta de las obras hasta la creación de una fundación o la cesión a un museo, entre otras opciones.

Se opte por lo que se opte es importante estar bien asesorado a nivel  legal para beneficiarse de las ventajas que nos ofrece la normativa (pocas ventajas existen actualmente sólo falta que nos las perdamos). Y es que ya se sabe: coleccionar es todo un arte.

Ley Sinde-Wert en la práctica

Por Isabel Niño

Al hilo de mi anterior post, aquí os dejo el contenido que considero más destacable de la Ley Sinde-Wert (RD 1889/2011, de 30 de diciembre, por el que se regula el funcionamiento de la Comisión de Propiedad Intelectual):

  1. La Comisión estará íntegramente compuesta por funcionarios y no por representantes del sector, como pretendió el anterior ejecutivo.
  2. La Comisión no podrá actuar de oficio, sino siempre previa denuncia (solicitud) de un titular de derechos de autor.
  3. La denuncia (o solicitud) no podrá ser genérica o alusiva a un catálogo o contra un sitio web. Sino que se deberá especificar  a qué obras en concreto afectan la supuesta infracción cometida.
  4. La Comisión requerirá al responsable de la página web supuestamente infractora para que en el plazo de 48 horas retire voluntariamente el contenido (por ejemplo, la fotografía de una obra que se ha colgado en la página web sin haber solicitado permiso al artista) o realice alegaciones y proponga pruebas.
  5. En último término, y si finalmente, existe vulneración de los derechos de autor, se ordenará al infractor que en un plazo de 24 horas retire el contenido de la página web. Si no lo hace se ordenará a la compañía telefónica que interrumpa (hasta 1 año) la prestación del servicio de esa página web.

Importante destacar que la Comisión sólo actuará si considera que la web denunciada tiene ánimo de lucro o ha causado o es susceptible de causar algún daño patrimonial. Sobre este extremo, comentar que, desde mi punto de vista, esta ley contradice la jurisprudencia sentada por los Tribunales españoles en cuanto al concepto de “ánimo de lucro”, puesto que en la misma se añade  el “daño patrimonial” como causa para resolver a favor del solicitante, lo que, sin duda, deja un amplio margen de interpretación al criterio que aplique la administración.

Por último, comentar asimismo que, de momento, Cultura no maneja estimaciones sobre el impacto que debería tener la nueva ley sobre las descargas ni se ha manifestado sobre la evaluación de la utilidad real de la Comisión. Todo y que el panorama actual nos indica que iniciativas legales llevadas a cabo por otros países europeos como Francia o Reino Unido no están teniendo hasta el momento incidencia relevante.

En todo caso, creo firmemente, como así lo he proclamado en diversas ocasiones, que la raíz del problema que nos ha llevado hasta aquí, reside en una obsoleta y nada acertada Ley de Propiedad Intelectual que, sin lugar a dudas, debería adaptarse a la realidad y necesidad de nuestro sector.